A orillas del río Piedra

Me senté y lloré…

Es un libro de auto ayuda (si…) de Paulo Cohelo (más encima… lo sé…) pero en el momento que lo leí, efectivamente lloré y ame el libro, si lo tomo ahora, no tendría ningún sentido para mi. Hace muchos años que lo leí y lo recordé porque de la misma forma en que mi jefe en esos años me lo recomendó, yo se lo recomendé a una persona que según mi idea, necesitaba leerlo. Creo que acerté.

Es un libro relatado desde el punto de vista de una mujer. Es la historia de una mujer que se re encuentra con un amigo de la infancia y tienen una historia amorosa. El detalle, es que él es un seminarista, que además tiene un Don especial (que no tiene nada que ver con lo sexual, mal pensados)…

Los libros de Cohelo tienen mucho que ver con la religión y este no es una excepción, pero está muy bien relatado y uno realmente logra leerlo como si estuviera viviendo lo que la protagonista. Me llego al corazón, me hizo rabear, odie a Pilar (Nombre de la protagonista), porque es todo lo que yo no, es súper insegura, es súper cobarde dan ganas de cachetearla realmente..

Pero, el mensaje principal que me dejó el libro, aparte de la permanente búsqueda de nuestra felicidad, es la lucha que debemos tener contra la cobardía en nuestras vidas, contra la falta de empuje para tomar decisiones arriesgadas. Debemos luchar por lo que queremos, por cumplir nuestras metas, porque como dice el autor “Siempre que uno desea algo con todo el corazón, el Universo conspira para que se cumpla nuestro sueño” y siempre he pensado que realmente tiene toda la razón, ha sido desde antes mi premisa de vida.

Espero no ser demasiado Spoiler, pero para mi, la felicidad está en cumplir nuestros objetivos en la vida y los protagonistas del libro se entregaron a una opción que quizás ninguno nunca había tomado en cuenta, la de estar juntos y amarse, una opción arriesgada y quizá demasiado soñadora, porque son de universos demasiado diferentes (exagero lo se, pero hay que ponerle color al relato) pero, por eso mismo, muy fuerte y hermosa, por todo lo que tuvieron que vivir para llegar a eso, para poder estar juntos. Las vueltas de la vida.

Está lleno de clichés, si, pero depende del momento, insisto, tienen todo el sentido, ej:

“Porque, en la vida real, el amor necesita ser posible. Incluso aunque no haya una retribución inmediata, el amor sólo consigue sobrevivir cuando existe la esperanza —por lejana que sea— de que conquistaremos a la persona amada”

“En el amor no existen reglas. Podemos intentar guiarnos por un manual, controlar el corazón, tener una estrategia de comportamiento… Pero todo eso es una tontería. Quien decide es el corazón, y lo que él decide es lo que vale.”

“En los cuentos infantiles, las princesas besan a los sapos, que se transforman en príncipes. En la vida real, las princesas besan a los príncipes, que se transforman en sapos.”

El libro logra hacerte pensar sobre nuestras vidas, los momentos que desaprovechamos, “esos momentos donde un sí o un no puede cambiar totalmente nuestras vidas”, y no sólo en el amor, sino que en nuestra vida diaria, todos esos momentos que la mayor parte del tiempo perdemos, muchas veces por miedo a equivocarnos, por miedo a que el camino que nos estemos jugando no sea el correcto y por pensar que siempre habrá otra oportunidad para cambiar las cosas, para hablar las cosas, para decir todo aquello que tenemos guardado en nuestro corazón, y que por ese mismo miedo no sacamos.

Supongo que a veces no nos damos cuenta de lo que vivimos, siempre calculando todo para que salga bien, y no disfrutamos de las cosas pequeñas de la vida. El libro nos entrega un mensaje muy claro, de lucha y perseverancia que, aunque sea difícil, debemos escuchar y tratar de comprender y de seguir para lograr lo que esperamos, lo que nos hace felices, no quedar esperando a orillas del río esperando que las cosas solo pasen.

Teodora

Teodora o azul como se llamaba en el Club Gatero, llego a alegrar nuestro hogar. Hace unos meses se nos había ido por cáncer nuestra bebé Domitila, que era mi full regalona, por lo que estábamos muy tristes mi esposo y yo, bueno aun la extraño en demasía, pero el más afectado en ese entonces aun fue nuestro primogénito peloso, Clodomiro, porque la Domi era su hermana y partner de todas las malignidades diarias por lo que cuando no volvió, se deprimió al punto de enfermar.

Con mi esposo habíamos pensado vivir nuestro luto y esperar para que como llego ella, llegara otra gatita o gatito más, sin aviso, pero nuestro Clodomiro necesitaba ayuda, lo vio un doctor y nos recomendó efectivamente llevarle un hermanito, que fuera bebé para que lo cuidara con cariño no como competencia. Fue ahí que llegamos al club Gatero, fuimos varias veces a ver a los gatitos, nos enamoramos de todos los que habían y decidimos esperar a aquel que nos llamara el corazón.

Un día pasamos por si acaso, con la caja de viaje que ya era permanente en la maleta del auto y ahí estaba, Azul, en ese entonces, junto a sus hermanitos en una camita de mimbre, les abrieron para que los viéramos y ella salió volando cual maléfica nivel Dios, nos recordó a clodito que al igual que ella es un maldadoso, mi esposo trato de hacerle cariño y ella se le trepó con ganas de jugar y morder. Fue en ese momento masoquista que decidimos que era la indicada jajajajajaja, la tome en brazos y se acurruco, mientras mordía a mi esposo, si, era ella nuestra futura bebé.

Llegamos a nuestro hogar con la ya bautizada Teodora, y se la presentamos a través de la jaula a su hermano mayor, que por su puesto, la odió instantáneamente, estuvieron un par de días separados por una puerta y al abrirles comenzaron a compartir, le duro el odio una semana o un poquito menos, pero la adoro en poco tiempo, ahora es su consentida, la defiende a muerte y hace lo que ella quiere, es una manipuladora, con una sola mirada su hermano parte volando a hacer las maldades que ella planifica, son un gran equipo que se acurruca, y juega todo el día y gran parte de la noche también. Ella lo mira con ojos de admiración y el con compasión y cariño, se lavan y se aman. Fue lo mejor que nos podía pasar, ella llego a quitarnos la pena y a darnos cariño, alegría y sonrisas. La amamos demasiado.